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Mi hijo come muy poco

Los niños comen menos entre el año y los tres años de edad

Los niños comen menos entre el año y los tres años de edad. Foto tomada de http://www.flickr.com/photos/trushu/

Una de las razones de preocupación más comunes entre los padres de familia de niños preescolares es la cantidad de alimentos que come su hijo o su hija, la mayoría de las veces la preocupación se debe a que los padres perciben que comen muy poco en relación a hermanos mayores, o comen menos que antes.

Lo primero que hay que saber es que los niños tienen muy bien regulado el centro del apetito y la saciedad, y es importante respetar sus deseos de alimentarse o no, y sobre todo cuidar la calidad de los alimentos que les vamos a ofrecer, ya que si satisfacemos sus necesidades calóricas con alimentos de escaso valor nutricional, se puede afectar su crecimiento.

Durante el primer año de vida los niños crecen rápidamente y comen bastante, lo típico, es ver una ganancia de alrededor de un total de 6.5 kilos en esos primeros doce meses de vida. Después de ésta edad la curva de crecimiento en estatura y ganancia de peso, es más plana (es decir que aumentan mucho más lento). Una medida de cuanto ganarán del primero al tercer año de vida, es de aproximadamente 3 kilos para cada año.

Después del año de edad, los niños se vuelven mucho más activos, interactúan más, adquieren habilidades motoras y de lenguaje oral, caminan, corren, son mucho más curiosos y tienen deseos de conocer todas las cosas a su alrededor. Es importante enseñarles reglas que les permitan integrarse a la vida familiar, un horario para sus comidas, no permitirles comer y correr al mismo tiempo, convivir en la mesa, no forzarlos a comer y no comer con la televisión encendida. Si los obligamos a comer las cantidades que queremos, o los distraemos con la TV encendida, podemos predisponerlos a sobrepeso y obesidad infantil.

Los niños aprenden con el ejemplo y es bueno que comen con otros miembros de la familia, y que los demás también comamos los alimentos que queremos que ellos prueben: frutas, verduras, leche, huevo, pescado, pollo, carnes, etcétera. Un problema común es que le demos una bebida azucarada al niño, llenando sus necesidades calóricas, pero no nutricionales, por lo tanto, tales líquidos deben evitarse.

A esta edad es típico que los niños sólo “piquen” la comida, o que coman (como dicen las abuelitas) “como pajarito”. Algunos comen sólo 2 comidas al día, otros se pasan la vida con sólo tres o cuatro alimentos que les agradan (y de los que se vuelven fanáticos) y evitan otros alimentos que se consideran importantes para su nutrición. Por eso es muy importante ofrecerles una variedad razonable de alimentos, aunque sólo coman pequeñas cantidad, y no permitir la sustitución de alimentos por jugos, refrescos, o golosinas.

La CLAVE para distinguir que un niño está sano, y que su falta de interés en la comida es normal, está en observar un comportamiento saludable, activo; es decir que el niño o la niña juegue, ría, esté contento, duerma sus horas de sueño, no baje de peso, orine y evacua normalmente y que no presente ningún síntoma de enfermedad (fiebre, etc.).

Si su hijo no aumenta de (o pierde) peso, o parece enfermo en alguna otra manera, sus hábitos alimenticios sí pueden ser reflejo de que existe un problema.

La falta de crecimiento cuando hay un buen crecimiento, y actividad normal, rara vez implica que haya un problema. Recuerde que la supervisión del crecimiento y desarrollo por parte de su pediatra son muy importantes.

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